EL MASAJE DEPORTIVO EN URUGUAY EN EL SIGLO XXI

Desde hace unos años se han implementado en nuestro país, al igual que en el resto del mundo, campañas promoviendo la actividad física y sus beneficios.

Afortunadamente vemos que en Uruguay una buena parte de la población ha tomado consciencia de la importancia de la actividad física, tanto desde el punto estrictamente físico (disminuye las posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, mejora la circulación, mejora el sistema óseo, ayuda a combatir la obesidad, etc), como en el psicológico (combate el stress, depresión, ansiedad, etc.)

A la ya tradicional práctica popular del fútbol y basketball amateur, se ha incrementado notoriamente la práctica de otras actividades como el running, ciclismo, boxeo, “artes marciales”, y hasta acrobacia en telas y parkour, disciplinas éstas 2 últimas inpensadas en nuestro país hace unos pocos años y que siguen ganando adeptos. Por supuesto que la lista no se acaba aquí, pero sería imposible citar todas las discipinas.

Todas éstas actividades requerirían de una supervisión médica regular, sobre todo cuando hay factores de riesgo (obesidad, hipertensión, etc.), y aún en personas jóvenes y “sanas” la realización de chequeos médicos anuales, en los que no debería faltar una ergometría (prueba de fuerza).

También dentro de los “debe” de ésta nueva cultura de la actividad física está el masaje deportivo. Esta terapia física, de amplia aceptación en Europa, USA, y también en países del tercer mundo, no ha encontrado aún su lugar en Uruguay. Diferentes factores contribuyen a esto: Factores culturales Factores económicos Factores culturales. A pesar de todas las evidencias científicas y las publicaciones extranjeras especializadas en la actividad física disponibles en internet, en nuestro país todavía no se ha generalizado, al punto de que llegan al gabinete futbolistas amateur que nunca recibieron un masaje deportivo profesional.

Es que aquí vemos el masaje deportivo sólo como una disciplina para “curar” lesiones (y es importante destacar que los masajistas deportivos no “curamos” sino que aliviamos), o sino como algo placentero que disfrutamos cuando vamos a un hotel en verano, o cuando viajamos p.ej. al Caribe.

Los beneficios del masaje deportivo son innumerables y he subido a mi página de Facebook varios artículos y existen miles en internet de publicaciones especializadas en deportes (“Vitónica”, “Fisioterapia on line”, “Triatletas en Red”, “Sportadictos”, “Runfitners.com”, etc., etc.).

Sin embargo, sigue siendo un porcentaje mínimo de deportistas (profesionales y amateur) que reciben regularmente ésta terapia. Consecuencia: mayor posibilidad de lesiones, dolores musculares por sobrecargas, menor rendimiento del que se podría obtener, y otros elementos que se pueden ver en las publicaciones mencionadas.

Nos falta una toma de consciencia de la importancia del masaje deportivo (y aquí también hay una responsabilidad de los preparadores físicos, entrenadores, y todas las personas que guían o supervisan a otras en las actividades físicas. Nos falta la “cultura del masaje deportivo”.

Factores económicos. Se dice que un masaje deportivo es caro. Más allá de que los términos “caro” o “barato” van a depender de los ingresos de cada uno, no es menos cierto que en nuestro país las venta de suplementos alimenticios (algunos de muy buena utilidad, otros francamente innecesarios si hay una alimentación balanceada), va aumentando a pasos agigantados: US$ 8,2 millones en 2010 a unos US$ 17,3 millones en 2015 (fuente: Instituto Uruguay XXI).

O sea, es un tema económico o un tema de prioridades más fomentado por el marketing de empresas que se dedican a la comercialización de suplementos, concentrados de proteínas, bebidas isótónicas,), que a reales necesidades para nuestra actividad física?. Será necesario que aparezca un deportista de elite europeo dándose un masaje para que la práctica del masaje deportivo se establezca dentro de la rutina de cualquier deportista?

En suma, el tema es muy interesante para los que nos gusta la actividad física RESPONSABLE y con supervisión médica, y obviamente no se agota en ésta líneas.

Gerardo Miguens

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